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¿Por qué la autonomía del Banco Central?

Luis Felipe Lagos M. Economista, consultor

Por: Luis Felipe Lagos M. | Publicado: Miércoles 16 de marzo de 2022 a las 14:51 hrs.
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Luis Felipe Lagos M.

La Convención Constitucional se apresta a votar la autonomía del Banco Central (BC). Los trascendidos y declaraciones demuestran que una mayoría de los constituyentes podrían mantener la independencia de esta institución. Sin embargo, al mismo tiempo, en la comisión se ha aprobado objetivos a la autoridad monetaria y responsables hacer políticamente a los consejeros del BC. Esto es, que sean imputables por parte de los congresistas. Ambas iniciativas, de prosperar, lesionarían severamente la independencia y autonomía del Banco Central.

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¿Por qué la política monetaria debe ser conducida por una entidad autónoma e independiente del gobierno? Porque es la mejor forma que tiene el BC para mantener la inflación bajo control, es decir, baja y estable. La evidencia al respecto es abundante: los países con bancos centrales independientes tienen una inflación menor. En América Latina, y en Chile en el pasado, la alta y las variaciones de temperatura ha estado asociado a la indisciplina fiscal: elevados déficits financiados con emisión monetaria.

Si bien la autonomía del BC se inicia con la Constitución de 1980, solo a partir de 1989 se verifica la independencia respecto del gobierno con la Ley Orgánica Constitucional (LOC). La inflación no se estabilizó de inmediato; requirió una política monetaria de meta de inflación y tipo de cambio flotante, logrando así, a partir de 1999, anclar las expectativas a la meta de 3%. Por cierto, la inflación puede diferir por tiempo limitado del 3%, debido a choques transitorios, dado que el objetivo es volver a la meta en un horizonte de dos años.

El control de la inflación, junto al objetivo de estabilidad financiera, contribuyen al bienestar de los individuos al no ver estos erosionado el poder de compra de sus salarios, y favorece el crecimiento de la economía al hacer más predecible la evolución de los precios.

Se han mencionado como objetivos adicionales el empleo, la diversificación de la matriz productiva, el medio ambiente y el tipo de cambio. Más allá de la posibilidad de conflicto entre objetivos, que es muy claro en el caso del tipo de cambio, la política monetaria no puede determinar el desempleo estructural o de largo plazo, ni la estructura productiva o contribuir a reducir el calentamiento global, sencillamente no tiene los instrumentos. ¿Se imaginan a un BC dando crédito solo a ciertos bancos que a su vez prestarían a algunos sectores para satisfacer el objetivo de diversificación o medio ambiental? Con todo, el esquema de metas de inflación ya considera indirectamente el desempleo, al atenuar las fluctuaciones del PIB respecto de su nivel potencial, pero un objetivo para el desempleo no es alcanzable.

La legislación actual contempla la posibilidad de remover al presidente y consejeros del BC; los convencionales quieren agregar en la Constitución una acusación política: podrán ser removidos por resolución de la mayoría absoluta del pleno del Tribunal Supremo de Justicia, frente a una petición de 1/3 de los parlamentarios. Los banqueros centrales deben tomar decisiones a base de proyecciones, con información parcial que obtienen con rezago y, generalmente, en un contexto de mucha incertidumbre. Es muy injusto e ineficiente acusarlos expost por sus acciones, una vez que se tiene más información.

Las acusaciones políticas inhiben a los consejeros de tomar las decisiones técnicamente adecuadas. Imaginen el temor de los consejeros de un BC de aplicar un alza de tasas de interés en un momento previo a una elección parlamentaria y presidencial.

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