Lucy Kellaway

Los millennials deben ignorar los consejos profesionales del jefe de BCGL

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Por: Lucy Kellaway | Publicado: Martes 16 de agosto de 2016 a las 04:00 hrs.
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Recientemente me encontré con un artículo del director ejecutivo de Boston Consulting Group donde daba consejos a los profesionales veinteañeros sobre cómo “acelerar” sus carreras. Rich Lasser basaba sus recomendaciones sobre su propia espléndida, aunque cautelosa, carrera: unos añitos en Procter & Gamble seguidos por un MBA de Harvard y entonces 28 años en BCG. En el camino les ha hablado a miles de jóvenes y ha sentido la necesidad de subrayar sus errores, y de explicarles cómo pueden parecerse más a él.

El artículo apareció en Linkedin hace meses pero BCG está tan encantado con las ideas de Lasser que todavía las está cacareando en los medios sociales. Sin embargo, cuando leí todo el artículo hasta su conclusión – “con autoreflexión, enfoque y un compromiso de invertir en uno mismo y en hacer una diferencia, se puede encontrar el sitio perfecto” — mi aburrimiento se convirtió en la alarma. Su artículo en realidad estaba lleno de malos consejos y yo tenía que impedir que los veinteañeros los siguieran.

Su primer consejo es “escoger un empleo energizante y gratificante”. Esto suena bien, pero tiene tres errores. Es insípido; nadie recomendaría un trabajo que fuera enervante y frustrante. Segundo, no ayuda, ya que cuando se tienen veintitantos años es difícil saber si un trabajo va a ser gratificante hasta que se lo prueba. Tercero, establece expectativas demasiado altas. Hasta los mejores empleos solamente son energizantes y gratificantes de forma intermitente. Durante gran parte del tiempo son aburridos o frustrantes o ambas cosas. La brecha entre las expectativas y la realidad es el mayor problema de los millennials y Lesser no debería ensancharla.

Después, sugiere escoger a un empleador donde se puedan aprender cosas. “El período cuando se tienen veintitantos años es único para crear capacidades que durarán toda una vida”. No, no lo es. Ninguna capacidad dura más de una o dos décadas, excepto, quizás, la habilidad de formar una frase, sumar una cuenta y llevarse bien con la gente. Las habilidades y la experiencia tienen una fecha de expiración.

Su próximo criterio — ¿puedo hacer una diferencia? — es aún más problemático. No sólo es el planteamiento erróneo para un veinteañero, ya que nadie hace ninguna diferencia al comenzar, sino que es erróneo para cualquier edad. No estoy segura de por qué nos hemos enviciado con la idea de hacer una diferencia. Seguramente, todo depende de qué tipo de diferencia. La enfermera de cuidados paliativos en el hospital Whittington que cuidó a mi padre en los últimos días de su vida hizo una diferencia que nunca olvidaré. Igualmente, Sir Philip Green hizo una diferencia que los jubilados de BHS tampoco van a olvidar pronto.

Para la mayoría de los esclavos asalariados es difícil decir qué tipo de diferencia hacemos, lo cual no significa que nuestro trabajo carezca de sentido. ¿Hacen una diferencia los asesores de administración? ¿La hago yo? Depende del punto de partida. Me imagino que hoy haré una pequeña diferencia en la vida de Lesser, aunque quizás no positiva.

Su última pregunta es la peor de todas: ¿puedo hallar el equilibrio? La respuesta a esto es no, ya que no existe tal cosa. En vez de eso, todos los trabajadores tienen que elegir entre trabajar todo el tiempo, o no trabajar todo el tiempo. Sería mejor si el director ejecutivo de una de las mayores compañías del mundo de consultorías de administración les dijera a los veinteañeros que él administraba una fábrica de explotación para la élite y que trabajar ahí significaría tener que cancelar todas las citas, todas las fiestas de cumpleaños y todas las salidas divertidas en cualquier momento.

Como Lesser, yo he tenido una carrera de tipo prudente y poco imaginativa con sólo dos empleadores: JPMorgan y el Financial Times. Pero desde mi época, y la de Lesser, dos cosas importantes han cambiado. Para nosotros, la vida corporativa era más o menos obligatoria si uno estaba interesado en los negocios; ahora es opcional ya que existen tantas empresas “startup”. Algunos empleados son perfectos para la vida en las grandes corporaciones, otros no tanto. Es difícil saberlo hasta que uno lo prueba, así que mi consejo es buscar un trabajo corporativo al inicio de una carrera para descubrir si le (dis)gusta.

El segundo cambio es que la vida laboral es ahora tan larga que no hay prisa en hacerlo bien en el primer intento, lo cual me lleva al segundo punto. Si se hacen unas cuantas apuestas equivocadas, no importa. Al decidir trabajar en P&G y después en BCG, Lesser elaboró hojas de cálculo pero finalmente acabó siguiendo sus instintos. Yo no hice tal cosa. Yo escogí a JPMorgan y después al FT porque eran las únicas empresas que me ofrecieron empleo. Me pareció una muy buena razón para escogerlas. Y sigue siendo una buena razón.

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