Erik Haindl

Los costos de la última Reforma Tributaria

Instituto de Economía, Universidad Gabriela Mistral

Por: Erik Haindl | Publicado: Miércoles 30 de diciembre de 2015 a las 04:00 hrs.
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Habiendo transcurrido ya más de un año de la última reforma tributaria, y habiendo el país sufrido las consecuencias macroeconómicas de la caída de la inversión que acompaña a toda alza tributaria, es posible cuantificar cuáles fueron los costos que tuvo la reforma para la economía chilena en 2014 y 2015, y cuáles son los costos futuros previsibles.

La fuerte desaceleración que sufrió la economía en 2014 y 2015 está claramente explicada por la gran caída que sufrió la inversión, la que a su vez se explica por el alza tributaria que implicó la última reforma. Esta caída de la inversión implicó que el crecimiento de 2014 alcanzara a tan sólo 1,9% y el de 2015 en torno al 2,1%.

El ritmo de crecimiento del PIB de tendencia de Chile era de 4,1% anual y se mantuvo bastante estable por más de una década. Lo más probable es que sin reforma tributaria el crecimiento se hubiese mantenido en torno a esa tendencia. Esto significa que el costo de la reforma tributaria en términos de actividad económica, hasta el momento, se puede cuantificar en 2,15% del PIB en 2014 y 4,16% del PIB en 2015. Esto significa un PIB menor en US$ 5.542 millones en 2014 y US$ 10.014 millones en 2015. Dicho crecimiento implicó que el Estado dejara de percibir

US$ 1.108 millones en recaudación tributaria en 2014 y US$ 2.003 millones adicionales en 2015.

El menor nivel de actividad económica también tuvo su impacto en términos de generación de empleo. Es probable que la economía haya dejado de crear alrededor de 143 mil puestos de trabajo productivos en 2014 y 2015 gracias a esta reforma tributaria. Para paliar esta situación, el Estado contrató alrededor de 80 mil trabajadores públicos, muchos de ellos improductivos, lo que incrementó el gasto público en alrededor de US$ 1.300 millones anuales y se comió una buena parte de la recaudación esperada con la reforma.

¿Cuáles son los efectos futuros? El aumento de la recaudación tributaria en 3 puntos porcentuales del PIB, obtenido en su mayor parte de las utilidades retenidas de las empresas, implicará una reducción de las tasas de ahorro y de inversión de la economía, lo que reduce el ritmo de crecimiento del PIB de tendencia en alrededor de 1 punto porcentual. Esto implica un ritmo de crecimiento del PIB de tendencia en torno al 3,1% anual.

Muchos dirán: ¿Qué importa un punto más o un punto menos de crecimiento, si nuestros hijos pueden ir gratis a la universidad? ¡Un punto más de crecimiento implica un efecto acumulado enorme! Para pasar a ser un país desarrollado requerimos duplicar nuestro PIB per cápita. Con el crecimiento de tendencia de 4,1% habríamos podido lograr esto en 23 años. Si el crecimiento de tendencia cae a 3,1% requerimos 33 años para lograr lo mismo. ¡Al actual ritmo de crecimiento necesitaríamos 70 años!

El valor presente de la pérdida del PIB de los próximos 10 años por este punto de menor crecimiento, descontado a la tasa social de 6% anual, alcanza a US$ 218.905 millones. La pérdida de recaudación tributaria en valor presente es de US$ 43.580 millones. ¿Serán los beneficios de la reforma educacional suficientes para compensar estos tremendos costos? Pienso que no.

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